Las corridas de toros desde dos pronunciamientos del TC.

Las corridas de toros desde dos pronunciamientos del TC.

En el año 2018, el Tribunal Constitucional se pronunció por última vez ante la polémica fiesta taurina. ¿Qué fue lo que dijo el colegiado?...

En el año 2018, el Tribunal Constitucional se pronunció por última vez ante la polémica fiesta taurina. ¿Qué fue lo que dijo el colegiado? ¿Hay algún avance para los que buscan frenar lo que para muchos es un arte?

Ante la demanda de 5826 ciudadanos, que buscan poner fin a las corridas de toros y a las peleas de gallos, costumbres ancestrales en muchos países del mundo, el TC sostuvo que “no existe ningún argumento racional que justifique el que el ser humano someta a torturas, tratos crueles y dé muerte, innecesariamente, a los animales; más aún si dichos actos se realizan por diversión en espectáculos públicos”, así como también puso en cuestión si las corridas de toros son manifestaciones culturales.

A pesar de este pronunciamiento, el colegiado declaró infundada la demanda. Sin embargo, manifestó que la llamada ´Fiesta Brava´ no estaba exonerada del pago de impuestos a los espectáculos públicos no deportivos.

Demanda de inconstitucionalidad

Hubo una segunda demanda, esta vez interpuesta por el Colegio de Abogados de Lima Norte contra el artículo 2 de la Ley 29168, que promueve el desarrollo de los espectáculos públicos no deportivos.

Para el demandante, el arte del toreo tiene un carácter cultural que, por efecto del sincretismo derivado del mestizaje que dio origen a nuestra nacionalidad, forma parte del patrimonio cultural del Perú, por lo que la tauromaquia se cuenta entre las prácticas que, conforme a la Constitución, deben ser objeto de exhibición y difusión mediante la participación privada que el Estado debe garantizar. Por ello, la pretensión de gravar los espectáculos taurinos con el Impuesto General a las Ventas, además del Impuesto a los Espectáculos Públicos no Deportivos, constituye una actuación estatal que contradice el mandato de acción impuesto al Estado de garantizar la participación privada en la conservación, restauración, exhibición y difusión del patrimonio cultural de la Nación, erigiéndose como una política que lejos de incentivar dicha participación, tiende a desalentarla.

En el análisis de si la tauromaquia es o no una manifestación cultural, el TC señaló: la actividad taurina es en nuestro país una manifestación cultural, traída con la conquista española e incorporada a nuestro acervo cultural por una afición de siglos, que se manifiesta en fiestas conmemorativas en Lima y diversas provincias del Perú, (…) la tauromaquia (…) se ha incorporado a nuestra cultura mestiza y es una expresión artística que forma parte de la diversidad cultural del Perú.” (f.j. 23)

“Por ello, (…) no puede señalarse apriorísticamente que los espectáculos taurinos son, sin más, una simple y pura exhibición de tortura, tratos crueles y muerte de un animal; pues (…) hay quienes asumen (…) [que] la tauromaquia puede ser considerada como un espectáculo”.

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