Sobrevuelo al Centro de Lima en la tercera semana de aislamiento obligatorio

 

Por: Director General

A la tercera semana del Estado de emergencia decretado por el Gobierno se sobrevoló Lima. Una ciudad, que nos tenía acostumbrados a su cielo oscuro, con una apariencia de estar a punto de llover -desde la ecovisión andina-, pero sin llover nunca.

Todo eso, ahora se vuelve relativo. El cielo se presenta más limpio, los árboles plantados entre las avenidas principales del Centro de Lima, como la de Abancay, Alfonso Ugarte o Colón, a los alrededores del Parque de la Reserva, lucen más verdes. Menos sucios, limpios. Gracias a nuestra a ausencia en las calles.

Aún nos quedan dos semanas y deberíamos aprender a vivir del modo que nunca pensamos que podíamos vivir: en el confinamiento. En una prisión domiciliaria en la que la amenaza no es que nos vayamos a un centro penitenciario, en caso de violarla; sino nada más y nada menos que perder la propia vida y hacer que los nuestros la pierdan también por efecto del contagio cruzado.  Nunca antes como ahora, la amenaza de una extinción masiva nos toco la puerta tan cerca.

Ni siquiera lo que en los sesenta se llamó la “crisis de los misiles de Cuba” o la “Guerra fría” inaugurada por ese mundo bipolar USA-URSS, que nos asaltaba de cuando en cuando con alguna película sobre los “túneles de la sobrevivencia”. España, Italia y Francia en Europa; juntas hacen más de 20 mil muertos.

Las dos terceras partes del mundo cultural que conocemos se está muriendo del susto por los cientos de muertos diarios que asaltan los noticieros. La otra cuarta parte dele mundo cultural, el occiental, USA, ya ha cogido el liderazgo de los contagiados. Y se niega a ordenar la cuarentena nacional. Sus muertos seguirán en alzada y las proporciones nos enseñaran a todos que la soberbia, en estas circuntancias, no son las mejores consejeras.

Ese mundo cultural que hasta ahora nos era desconocido, o poco conocido, el chino, ha controlado una pandemia originado en el suelo de su cultura irresponsable con el medio ambiente, del irrespeto con el medio ambiente, producto de lo cual, las dos ultimas gripes mortales en el mundo se originaron en sus suelos, producto de sus costumbres alimenticias que ahora el mundo llora en su integridad.

Algunos (el senado italiano), hablan de un crimen de lesa humanidad por parte de dicho Estado por no haber prevenido al mundo y ocultado la verdad de lo que en verdad ocurría. Solo el tiempo, después de pasada la crisis, podrá decirnos a donde llegaremos con esa opcion de política internacional que el mundo no debe pasar por alto.

En el Perú nos debatimos ahora entre lo real y fantasioso. Lo real de no tener aún los test diagnósticos eficientes para hacer un testeo veraz y confiable, exacto o relativamente exacto respecto de la presencia del virus en nuestra población. Lo irreal, es que en la medida que no se esta testeando adecuadamente, nuestros enfermos siguen siendo aun bajos.

Nuestra esperanza es que no haya una brecha excesiva entre ambos extremos. Si eso ocurre, seremos uno de los paises que mas y mejor hemos controlado esta pandemia maldita que nos mata y que nos da vida a la vez. Mata al hombre y le asegura al mundo una mejor calidad de desarrollo biodiverso que asegurará a la larga, una mejor vida a los que sobrevivan a la hecatombe de origen chino y de reprercucion mundial.

 

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