Sobre tus cenizas

Sobre tus cenizas

Por: Ernesto Barreda Arias/Artículo de opinión 

La verdad es que la muerte se demoró contigo y te llevó con respeto, barrotes y cemento. No te lo merecías. Con frazada y control médico. Alimentos y vejez. De tu mano asesina se fueron miles, de tu vanidad lloraron miles. El país de los ochenta y noventa sufrió por tu culpa, embrujaste a los tuyos, ordenaste matar al resto.

Yo no sé cómo escribir tanta muerte. Se acabó, dije, cuando leí que ya no estabas en este mundo al que tanto aborreciste. Hombre sin hijos porque no fuiste uno. Destrozaste a los padres porque tampoco tuviste uno. Y usaste la política como pretexto para el genocidio que solo tu mente quiso crear. Yo no te perdono asesino de niños. Orden de machetazos, cráneos destrozados, mujeres a pedradas.

Hiciste que mi madre se persignara a mi salida, todos los días, y que mi padre me espere despierto, angustiado, al volver de estudiar, de ‘cubrir’. Flaco, ten cuidado. Hijito, la bendición de Dios. Bombas, petardos, cazabobos, policías muertos. Afeitarse con apagones. Revisar las velas, fósforos, los platitos o ceniceros para la lumbre. Y cuando volvía la luz todos gritábamos de alegría (ojalá dure). La calle se hacía escuchar, parecía un gol peruano.

Y tú, en alguna esquina amoblada, con cigarro y whisky, gozabas hasta la embriaguez. Dicen que todo leías, nada escribías. De ideas ajenas y prestadas solo vivías para ordenar matar. Jóvenes, autoridades, militares, periodistas (colegas queridos), amigos del colegio. Cuerpos apilados, sin mirada al cielo. Todo salió de tus manos. Tus cenizas deben esfumarse en una ráfaga volátil y desperdigarse en la nada. En aquel sitio donde van los que nunca debieron nacer.

(*) El autor es Periodista, actualmente es columnista de “De junco y capulí”  en Diario Correo.

«Artículo publicado originalmente en Diario Correo / Columna: De junco y capulí»

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