Recurso de nulidad N° 1273-2015, Cajamarca: “diferencia entre dolo eventual y culpa consciente”

Emitida el 18 de mayo del 2017 por la Corte Suprema de Justicia - Segunda Sala Penal Transitoria

Por: Infolegal.pe

Sumilla: Para evaluar si la conducta del procesado recurrente es dolosa, debe de atenderse a sus conocimientos para generar un resultado típico y el contexto para aumentar el riesgo permitido. En este sentido, era chofer con años de experiencia y contaba con clase A, categoría 3, además detuvo el vehículo cerca de un abismo, abordado por más de 25 personas, pudo considerar la posibilidad de que al no asegurar el ómnibus este podía retroceder y caer, no obstante, aceptó esta probabilidad y se resignó al resultado, configurándose el supuesto de dolo eventual.

Consiste en los recursos de nulidad interpuestos por el representante del Ministerio Público y el procesado Jhony Antonio Álvarez Terrones, contra la sentencia de 23 de diciembre de 2014, emitida por la Sala Penal Liquidadora Permanente de Cajamarca de la Corte Superior de Justicia de Cajamarca (foja 2877), que: a) se desvinculó del tipo penal contenido en los incisos 1 y 3 del artículo 108 del Código Penal-homicidio calificado con las circunstancias cualificadas de lucro y alevosía, por el tipo penal contenido en el artículo 106 del mismo cuerpo normativo, homicidio simple como delito consumado y en grado de tentativa. b) Condenaron a Jhony Antonio Álvarez Terrones, como autor del delito contra la Vida, el Cuerpo y la Salud-homicidio simple, en agravio de Miguel Ángel Villar Ortiz, Jorge Edinson Villar Ortiz, Segundo Cristóbal Marín Jiménez, Adolfo Aliaga Apaestegui, Jorge Amílcar Velásquez Machuca, Lenin Chávez Pereyra, Robin Colbert Medina Velasquez, Adelmo Chávez Goicochea y por el delito contra la vida el cuerpo y la salud homicidio simple en grado de tentativa, en agravio de Enrique Zelada Guevara, Javan Beltsasar Vásquez Huancacuri, Joel Portal Dávalos, y otros, a quince años de pena privativa de libertad; y, fijó en un millón quinientos diez mil soles en monto que por concepto de reparación deberá pagar a favor de la parte agraviada, a razón de cien mil soles a favor de cada uno de los herederos legales de los agraviados fallecidos y otros montos a favor de los agraviados por el delito de homicidio simple en grado de tentativa.

Respecto de los hechos, se acusó al procesado por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud -homicidio calificado en su modalidad de lucro-, tipificado en el inciso 1), del artículo 108 del Código Penal, modificado por el artículo 1 de la Ley N° 27472, vigente al momento de los hechos. Posteriormente se emitió un dictamen ampliatorio (foja 2398), por el delito de homicidio calificado en circunstancia de alevosía; ambas circunstancias como delito consumado y en grado de tentativa. Se imputa a Jhonny Álvarez Terrones, haber concertado la volcadura del ómnibus marca Mercedez Benz de placa N.° UL-1281, que conducía, y que era propiedad del fallecido Miguel Ángel Villar Ortíz, hecho ocurrido el 13 de octubre de 2008, aproximadamente, a las 11:50 horas de la noche, en la zona conocida como Jelig km 118-Celendín, vehículo que se dirigía de la ciudad de Tarapoto con destino a Celendín, este hecho trajo como consecuencia la muerte de Miguel Ángel Villar Ortíz, Jorge Edinson Villar Ortíz, Segundo Cristóbal Marín Jiménez, Adolfo Aliaga Apaestegui, Jorge Amilcar Velásquez Machuca, Lenin Chávez Pereyra, Robin Colbert Medina Velásquez y Adelmo Chávez Goicochea, sobreviviendo Enrique Zelada Guevara, Javan Beltsasar Vásquez Huancacuri, Joel Portal Dávalos, Brayan Ermes Ludeña Castillo, Wedner Velásquez Machuca, William Franklin Pereyra Alva, Willian Díaz Araujo, Tania Aliaga Chávez y otros. Este hecho que fue planificado en razón de la rivalidad existente entre las empresas de transportes “Calconga”, integrada por Marco Antonio Yupanqui Chávez, Juan Carlos Alcalde Carrera y el occiso Miguel Ángel Villar Ortiz, y la empresa “Gran Pajatén Bolivar”, integrada por los procesados Higinio Caman Rojas y José Melquíades Marín Chávez, debido a que ambas cubrían la misma ruta.

Fundamento destacado:

Vigésimo primero:  Dolo eventual y culpa consciente.- Tradicionalmente se había considerado que el dolo es la voluntad realizadora del tipo, guiada por el conocimiento de los elementos del tipo objetivo necesarios para su configuración, así era usual referirse al dolo como conocimiento y voluntad de realizar el tipo penal; sin embargo, teorías actuales tratan de eliminar el elemento volitivo del dolo y solo darle un contenido normativo, entendiendo al dolo como mero conocimiento, sin embargo, esto no ha sido posible, especialmente cuando se trata de dilucidar si una conducta se realizó mediante dolo eventual o mediante culpa consciente, pues aceptar la teoría cognoscitiva, implicaría eliminar la culpa consciente a favor del dolo eventual.

Vigésimo segundo: La diferenciación entre dolo eventual y culpa consciente ha sido materia de discusión de diversas teorías; sin embargo, en abstracto y básicamente se puede indicar que el dolo implica el realizar un plan criminal, es decir, es la acción humana voluntaria y consciente de actuar contra el Derecho; en cambio la culpa solo implica negligencia o ligereza en la actuación humana, es decir, su conducta no quiere ser contraria al Derecho.

Vigésimo tercero: En esta línea de interpretación, la doctrina dominante y la jurisprudencia han adoptado una postura intermedia entre la teoría del consentimiento (que según la fórmula de Frank habría dolo si el autor dice: “suceda esto –el resultado delictivo– o lo otro, en cualquier caso actúo”); es decir, “si lo que me parece probable fuese seguro, no obstante actuaría –dolo eventual–; si lo que me parece posible fuera seguro, no actuaría –imprudencia consciente–); y la de la probabilidad (que parte del dolo como conocimiento, pero a pesar de ello exige para diferenciar entre dolo eventual y culpa consciente el grado de probabilidad de producción del resultado que el sujeto advierte, si es muy probable habrá dolo, si es remota la posibilidad será culpa consciente); así, habrá dolo eventual cuando el autor juzgue el riesgo de realización del tipo como relativamente elevado, aceptando la posible realización del resultado o que se resigne a ella.

Vigésimo cuarto: Esto se manifiesta cuando el autor “considera seriamente la posibilidad de realización del tipo penal y se conforma con ella”. En este sentido, “tomar en serio” la posibilidad de realización del delito significa que el autor juzgue el riesgo de realización del tipo como relativamente elevado. “Conformarse” con la posible realización del tipo implica que el sujeto acepta la realización del resultado, o por lo menos, se resigna a ella; en ese sentido, se distingue del dolo directo en tanto que el autor acepta la posibilidad del resultado, no el resultado en sí mismo, como sucede en el dolo de primer grado. Sobre la base de estos conceptos se debe evaluar la conducta del procesado.

Descargue PDF aquí 

Diferencia entre dolo eventual y culpa consciente
CATEGORÍAS
ETIQUETAS
Compartir Esta