Cuando la delincuencia y la violencia se suman a la pandemia

Por: César Ortiz Anderson(*) / Artículo de opinión

Antes de entrar en pandemia, la ciudad ya había sido tomada por el delito. en pandemia los hechos delictivos disminuyeron en casi un 90%. Y es que, desde el pasado 16 de marzo, con la orden de inmovilización y las fuerzas armadas y la policía en zonas claves y en constante patrullaje, el accionar delictivo decayó en cifras nunca antes vistas.

Según cifras de la policía, entre enero de este año y el 15 de marzo, se denunciaron, 9,982 delitos en Lima metropolitana, la mayoría de ellos delitos urbanos, hurtos y robos agravados. Ya en cuarentena, entre el 16 de marzo y el 24 de mayo, se hicieron 1,618 denuncias en diferentes comisarías de la ciudad.

Debo aclarar que las cifras negras de la no denuncia es bastante alta dependiendo del delito. Conversando con algunas empresas de alarmas, los reportes de fueron muy bajos, pero progresivamente en los últimos días están notando un incremento, incluso con intento de ingresos no deseados que fueron controlados.

Hace 10 días ya comenzó a notarse una mayor actividad delictiva, tres casos de sicariato, varios ataques de marcas y con nueva modalidad, asaltos en paraderos, intentos de robos de viviendas y vehículos, las estafas y extorsiones están aumentando progresivamente.

Es una realidad que la delincuencia esta retornando a las calles, conformen se levanten restricciones, la delincuencia en sus diversas modalidades empezará a actuar. Por otro lado, tenemos a una seguridad pública distraída en gran medida en el control de la población. Un dato importante es que en plena cuarentena la policía ha desbaratado a 68 bandas criminales. No es poca cosa y de alguna manera nos hace ver la magnitud del fenómeno delictivo en cuanto a cifras.

La delincuencia está en permanente proceso evolutivo, adaptándose a estos nuevos tiempos de pandemia, buscando nuevas modalidades. El delito cibernético, donde los delincuentes tienen menos riesgos y mayor utilidad, seguirá incrementándose; por ello, recomendamos a la población en general ser muy cautos y prudentes en el manejo de internet y las redes sociales. Es importante tomar nota de estas recomendaciones.

Tengan en cuenta que más del 45% de “nuevos amigos” o “empresas nuevas” son perfiles falsos, creados por delincuentes. Converse con sus hijos pequeños, adolescentes y personas de la tercera edad para que no acepten, ni brinden información sensible de la familia a desconocidos. La amenaza informativa puede llegar vía una ventana de chat, correos desconocidos y páginas web.

No compartir fotos ni videos con extraños, jamás enviar fotos intimas o dejarse fotografiar por desconocidos. No compartir con desconocidos, números telefónicos, direcciones, lugares de trabajo, situación económica de la familia. Es mejor personalizar nuestro perfil para que la información personal no sea público.

Además, recomendamos revisar los elementos, sistemas y equipos preventivos de sus viviendas. Se debe verificar la documentación presentada por empleados, pero también tener cuidado con los certificados negativos para la prueba rápida del COVID-19, puesto que los inescrupulosos ya se encuentran vendiendo estos certificados falsos.

Finalmente, muchas cosas irán cambiando en temas de salud, economía y seguridad. Por ello, debemos estar muy atentos, toda la población deberá asumir una cultura de prevención integral como una norma de vida en todos nuestros ámbitos, prevención en salud y en seguridad.

(*) El autor es especialista en seguridad ciudadana, Presidente de Aprosec (Asociación Pro Seguridad Ciudadana). 

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